Aplicación de MOVE en proyectos
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El Frontloading Emocional es una fase inicial deliberada enfocada en la seguridad psicológica, la alineación emocional y los valores compartidos.
Permite:
Crear un entorno que equilibre la tolerancia al error con la responsabilidad
Fomentar el humor y la apertura para reducir tensiones
Alinear roles, estilos de trabajo, niveles de autonomía y orientación a tareas con los objetivos estratégicos
Utilizar herramientas como Team Charters y Teaming Agreements para formalizar acuerdos
En equipos multiculturales o multifuncionales, este paso es especialmente crítico. También puede incluir:
Compartir perfiles de personalidad (p. ej., PCM, Big Five, perfiles de necesidades)
Co-crear reglas de confianza (basadas en el Modelo de Confianza MOVE)
Definir “historias de proyecto” individuales que conecten los objetivos del proyecto con los valores y fortalezas de cada miembro
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Las necesidades y emociones evolucionan durante el proyecto. Los puntos de control regulares ayudan a mantener la alineación:
Inicio de fase → check-ins de preparación emocional junto con la configuración técnica
Fin de fase → revisiones reflexivas sobre resultados y clima emocional
Equipos ágiles → retrospectivas emocionales frecuentes además de las revisiones de sprint
Las organizaciones con modelos stage-gate pueden formalizar estos momentos como puntos de control emocionales obligatorios, asegurando atención continua a la cohesión y motivación del equipo.
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Las prácticas MOVE pueden integrarse en:
Planificación inicial → frontloading emocional con participación de change management
Transiciones de fase → revisiones emocionales con lecciones aprendidas
Coordinación entre subequipos → alineación entre equipos ágiles y no ágiles
Entrega final (handover) → involucrar partes interesadas operativas desde etapas tempranas
Cierre del proyecto → capturar aprendizajes emocionales para futuros proyectos
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El Modelo de Competencias MOVE puede utilizarse como referencia para la configuración del equipo:
Evaluar líderes tanto por habilidades (entrenables) como por rasgos (más estables)
Seleccionar líderes con rasgos alineados al liderazgo enfocado en necesidades — o ajustar expectativas si hay brechas
Considerar modelos de liderazgo dual (líder técnico + líder emocional) para cubrir necesidades operativas e interpersonales, asegurando claridad de roles
En equipos autoorganizados, distribuir las competencias MOVE entre los miembros (no solo en el facilitador), fomentando la responsabilidad colectiva
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Los project managers suelen actuar como mediadores, pero es clave reconocer límites:
Evitar asumir un rol terapéutico (“situaciones de sofá rojo”)
Reconocer cuándo se pierde la neutralidad o el conflicto supera la capacidad del líder
Involucrar a terceros neutrales (RR. HH. o mediadores externos) cuando sea necesario
Asegurar que la mediación siga un enfoque centrado en necesidades y aplique las competencias MOVE
Apoyo al desarrollo de competencias
Para integrar el liderazgo enfocado en las necesidades en proyectos:
Desarrollar las competencias MOVE relacionadas con habilidades mediante formación específica, coaching y supervisión
Incluir formación en Primeros Auxilios en Salud Mental, conciencia sobre neurodiversidad y seguridad psicológica en los programas de liderazgo de proyectos
Utilizar modelos de personalidad (p. ej., PCM o Big Five) para identificar fortalezas, brechas y planes de desarrollo personalizados
Cerrar brechas de liderazgo entre niveles organizacionales puede lograrse mediante:
Diálogos entre niveles para alinear prioridades de competencias
Formación combinada (autoliderazgo + habilidades relacionales)
Tríadas de coaching (ejecutivo → manager → experto) para fomentar el aprendizaje horizontal y vertical
MOVE y la gestión del cambio organizacional
MOVE es especialmente eficaz en iniciativas de cambio, donde la resistencia suele surgir de necesidades no satisfechas o amenazadas.
El Modelo de Proceso ayuda a los líderes a abordar estas necesidades de forma proactiva
El Modelo de Competencias equipa a los gestores de cambio con habilidades concretas para la gestión de partes interesadas
Integrar MOVE en la gestión del cambio:
Aumenta la aceptación
Reduce la resistencia
Fomenta una alineación organizacional sostenible